En política, monarquía absolutista.
En la cultura, homogeneidad y carácter tradicional de las ideas.
a) economía agraria
b) la producción industrial es artesanal
c) mercado comarcal
d) intervensionismo.
En lo social, organización estamental.
El s. XVIII es una época de progreso de los conocimientos racionales, de perfeccionamiento de las técnicas y de la ciencia. Potenció una burguesía y de mantenimiento de los derechos tradicionales de los órdenes privilegiados dentro de un sistema monárquico absolutista (excepto Gran Bretaña).
Las formas de vida perduran hasta el s. XX.
Se realizan cambios ideológico-culturales y socio-económicos.
Hay dos etapas:
1.- De continuidad del Antiguo Régimen (1ª mitad de siglo).
2.- De cambios (2ª mitad de siglo).
Culminan con las revoluciónes de las últimas décadas.
Antiguo Régimen: larga etapa de transición entre las estructuras políticas, sociales, culturales y económicas de la Edad Media y las de la Edad Contemporánea. Está identificado cronológicamente en la Edad Moderna (1492-1798). Se caracteriza por su sistema político, el cual tiene una monarquía absoluta de derecho divino, una economía agraria y una cultura integrada de religiosidad.
3- El Antiguo Régimen en España
El papel de los Reyes Católicos fue decisivo. Los Habsburgo y los Borbones van prolongando con variaciones un sistema político entre la monarquía autoritaria y la monarquía absoluta, que se sustenta en un sistema económico y social anclado en el predominio de los estamentos privilegiados (nobleza y clero) y unas ciudades parasitarias de la renta feudal y del Imperio ultramarino que no albergaban una burguesía similar a la francesa.
Antiguo Régimen fue el término que los revolucionarios franceses utilizaban para designar peyorativamente al sistema de gobierno anterior a la Revolución francesa de 1789 .
El éxito es indudable, y aventajó al de la monarquía francesa durante el siglo XVI: se consigue un conjunto territorial sin parangón (Felipe II pudo decir "en mis dominios no se pone el sol") que, aunque poco cohesionado, puede ser eficazmente gobernado desde un centro localizable en Castilla tras la Guerra de las Comunidades (1521) y la elección de Madrid como capital política (1561); de Castilla se drenan una fabulosa cantidad de recursos impositivos (alcabalas, regalías, servicios de unas Cortes comprensivas, Quinto Real de las remesas metálicas americanas) que se gastan en la política europea que identifica los intereses de la Monarquía Católica con los de la causa del catolicismo.
